Mi espíritu bailaba entre las nubes cuando sentía tu mirada,
y con cada sonrisa una supernova de pasión se desataba.
El dulce tono de tu voz me esclavizaba,
mientras que tus atentas palabras se inmortalizaban.
Los minutos no corrían a nuestro favor,
perder un simple momento ya nos causaba pavor.
Pero sin intención creamos una conexión,
y por las noches todavía siento esa sensación.
Nunca importó que las cosas carecieran de sentido,
ya que para nosotros, el mundo se encuentra invertido.

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