Sos un alma perdida, deambulando caminos inhóspitos, y tú, con suculenta ira acumulada.
El movimiento minucioso de tus pestañas ahuyenta a los cobardes, mientras ellos piden clemencia ante el desaliento.
Tu chapado cabello estupefaciente regurgita exuberancia, y tu corazón proviene de los valles solitarios llenos de espíritus. El hambre de amor aumenta con cada suspiro, mientras que la esperanza disminuye por toda la decepción vivida.
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